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El secreto de Eva. Cap.3

8 junio 2009

wenceslao

-Wenceslao solía aparecer todos los años en el mes de abril. Desde mi hogar lo veía en los jardines que hay junto a la avenida donde vivía, cuando florecen los cerezos y la mayoría de los ciruelos. Yo lo observaba desde la intimidad de mi ventana. Así poco a poco me fui enamorando de él. Me fijaba en la manera en que tocaba los pétalos de las flores, de la forma de sus manos y de la sensibilidad con la que trataba a los árboles-

-¿Era jardinero ese tal Wenceslao?-

-No exactamente, su trabajo consistía en darle color a las flores-

-Vaya… que bonita profesión, ¿y cómo lo hacía, usaba algún tipo de tinte?-

-No, no usaba ningún tinte, era un don natural. Wenceslao tenía el poder de colorear y modelar la forma de las flores cuando la primavera llegaba cada año. Un año las pintaba de un azul intenso como el cielo de verano, otros años soplaba sobre las yemas de las flores y les daba el color violeta, o el amarillo intenso del sol …; en fin, que cada invierno le esperaba junto a mi ventana mientras veía como caían las hojas de los árboles, para que Wenceslao lo llenara todo de luz y color al entrar la primavera.

Una mañana de abril, después de tomarme el café mientras le observaba desde mi ventana decidí conocerle. Bajé a los jardines, me presenté y le pregunté si podía enseñarme a colorear las flores de los árboles frutales, él me dijo que primero tenía que aprender a observar el alma de las plantas, luego debería de aprender su lenguaje, y finalmente llegar a conocer sus anhelos, así es como se me concedería el poder de darle color a las flores en primavera. Le dije que quería llegar a conocer todos esos secretos y que estaba dispuesta a que él me enseñara. Wenceslao me dijo que para eso tendría que irme a vivir cerca de su casa, en un bosque muy frondoso que se extiende más allá de las verdes montañas del Sur, y eso significaba que tendría que sacrificar mi vida en la ciudad junto a mi trabajo, mis proyectos y las personas a las que quería. Aquello era pagar un alto precio, pero me sentía tan enamorada de él que estaba dispuesta a hacer lo que me pidiese. Lo peor fue que también me puso como condición  irme con él esa misma mañana, sin decir nada a nadie, sin llevarme nada de mi casa, solo con lo que llevaba puesto. Wenceslao no me dio opción a pensármelo demasiado, me dijo que la respuesta tenía que ser allí mismo y en esas condiciones, de otra manera no podría ser.-

-Menuda manera de presionar-

-Sí, la verdad es que las condiciones no eran muy flexibles que se diga, pero en ese momento me dejé llevar más por el corazón que por la razón y acepté sin más. Estuvimos juntos un año exactamente, la vida en el bosque fue una experiencia preciosa. Wenceslao pasaba todo el día junto a mi en una casa hecha bajo las raíces gigantes de un grupo de olmos que quedaban frente a un manantial; por la noche, antes de que el sol se pusiera tras las coníferas del oeste, se iba y no volvía a aparecer hasta la mañana siguiente, que me despertaba con una cesta llena de panecillos calientes y mermelada de moras silvestres.-

-¿Por qué te dejaba sola por la noche?-

-Nunca me dijo donde iba, es más, me tenía prohibido preguntarle sobre eso. El caso era que dormía cada noche anhelando poder estar junto a él a la mañana siguiente.-

-Vaya, no me parece muy cortés dejar sola a una mujer por las noches en medio de un bosque-

-En realidad no me dejaba sola, tenía un lobo que él había cuidado y que le era totalmente fiel. El bello animal le entendía perfectamente y obedecía cada una de sus órdenes. El lobo se quedaba en la puerta de la casa custodiándome y pasaba toda la noche atento a mis movimientos, realmente me sentía segura junto a Pigello, así se llamaba el lobo-

-¿Pigello…?, no es el mejor nombre para un lobo-

-A mi me encantaba, qué quieres que te diga. Durante ese año Wenceslao me enseñó el lenguaje de las flores, de los árboles y de las pequeñas especies de yerbas aromáticas que perfumaban la tierra que cubría aquel bosque. También me mostró la manera de intuir el peligro de un día según el estado de la luna y como saber donde puedo encontrar agua bajo la tierra. Wenceslao era un hombre de lo más extraordinario, jamás tuvo un mal gesto, una palabra incómoda o alguna incorrección hacia mi. Él amaba el bosque, amaba las aves del cielo y el olor de la tierra húmeda; había tardes que silbaba junto al viento formando un coro de bellas y susurrantes melodías. Era alegre, respetuoso, sabio, valiente y sensible, amaba las cosas bellas y en su corazón estaba escrita toda la ley de la naturaleza, conocía todos sus secretos, por eso con él jamás podías correr ningún tipo de peligro.-

-¿Qué pasó después de ese año junto a él?-

-La última tarde que lo vi marcharse no pude evitar seguirlo. Estaba cansada de amarle sin poder disfrutar de su calor, sin poder sentirlo junto a mi durante las noches en el bosque; así que decidí caminar tras él mientras me escondía entre los arbustos y las rocas. Finalmente llegué tras él a un hermoso escampado rodeado por bellas flores y robles centenarios. Se colocó en el centro, alzó los brazos y cerró los ojos. Entonces poco a poco se fue transformando en algo muy distinto, sus brazos se iban convirtiendo en ramas, de las que salían otras, su tórax se iba ensanchado hasta llegar a ser el bello y robusto tronco de un precioso roble. Sus piernas y los pies se alargaban hasta formar raíces que se fundían con la tierra para extraer la vida que hay en ella. Y ante mis ojos, Wenceslao se transformó en el roble más bello y grande del lugar, donde las aves buscaban su cobijo y sus ramas eran mecidas a los pequeños golpes de la brisa vespertina. Mi corazón se partió en aquel momento, entonces me descalcé, me acerqué a él y abrace su tronco tumbada sobre las raíces que me acogían como si estuviera en su regazo. No pude dejar de llorar esa noche al tiempo que acariciaba la corteza que le cubría. Pigello apareció de entre los helechos, lamiéndome las manos para consolarme. Me hubiera gustado morir allí, de esa manera, junto a él y junto al noble Pigello, pero las cosas no siempre pasan como uno quiere.-

-¿Qué ocurrió cuando despertaste?-

-Cuando desperté estaba sola en medio del escampado, el árbol en que se había convertido Wenceslao ya no estaba, y entonces dudé de si todo había sido un sueño de noctámbula. Pero sus pasos detrás de mi delataron su presencia. Wenceslao en forma humana me miraba con severidad, no le había gustado que le hubiera seguido. Me explicó que él era el espíritu que cuidaba de ese bosque y que por eso tenía el poder de adquirir la forma humana. También me dijo que ya era hora de que volviera a la ciudad y de que rehiciera mi vida. Decía que él y yo no podríamos jamás estar juntos, pertenecíamos a dos reinos diferentes de la creación, que todo había sido un error y que él no debió jamás haber accedido a mis peticiones. Aquello era irrevocable, si seguía allí, en el bosque, me quedaría sola y a merced de todos los peligros, a partir de ese momento él ya no se hacía responsable de mi protección-

-Sin lugar a dudas es la historia de amor más fascinante que me han contado nunca-

-Sí Michel, la más fascinante, el final es fácil de intuir. Pasé lo próximos tres años intentando adaptarme de nuevo a la ciudad, a la vida mediocre de los seres humanos, a reinventarme a mi misma y a olvidar mi pasado en el bosque. Pero eso ya era imposible, jamás conseguí reincorporarme a la civilización. Cuando llegas a conocer una manera tan hermosa de vivir no puedes aceptar la miserable vida de la ciudad. Empecé a fumar, intenté conocer a hombres que pudieran hacerme olvidar a Wenceslao, pero todo fue inútil. Entonces decidí dejarlo todo y caminar como una sonámbula por la carretera del oeste, en dirección hacia la puesta del sol. Después de varias horas sin haber comido ni bebido nada perdí la consciencia y caí en la cuneta. Al poco tiempo pasó por allí Jonás, me recogió y me llevó a su casa. Él me cuidó y se enamoró de mi demasiado rápido. Pero todos sus complejos y la falta de confianza en sí mismo generó en él sentimientos posesivos que poco a poco se fueron traduciendo en actitudes vejatorias hacia mi. Yo no tenía ganas de luchar. El resto ya lo conoces. Mi coche se quedó averiado en medio de una tormenta, entonces me encontré contigo. Me ayudaste, y cuando me llevaste a mi casa salió Jonás dominado por los celos. La verdad es que su muerte no me afectó, en verdad difícilmente puede afectarme ya algo. He perdido la capacidad de ilusionarme… aunque ahora, tú has conseguido que mi corazón recupere algo de interés, un destello de curiosidad que me agrada. Me gustó mucho que te preocuparas por mi sin que en realidad tuvieras motivos para hacerlo. Me buscaste trabajo, me has rodeado de gente amable y afectuosa. Y ahora me encierras en un torreón para que te cuente mi secreto. Lo has conseguido Capitán, te he contado mi secreto y ahora me queda el resto de la noche para escuchar el tuyo. Estoy preparada, me siento a gusto y la noche es perfecta-

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2 comentarios leave one →
  1. 19 junio 2009 04:43

    .

    …realmente no deja de ser Michel Piperón un desconocido de lujo

    Sin gansa de ser un hombre excepcional, sino un individuo mediocre, común y silvestre, así pues al leer el excelente relato del secreto de eva, que magistralmente ha realizado lleno de conocimiento y sensibilidad, mi amigo michel, pos me quedo plop y me desconcierto

    nada como un buen enigma para generar otro. No estamos simplemente ante una misteriosa historia, es una complicada maraña de cosas quizás antilógicas, surreales, embebidas de mística , de fantasías… aparentemente abiertas pero más bien confinadas al código gris del subconsciente, sino que ante todo recubre y encripta lo que de esencial puede seguir teniendo interés para quienes buscamos claves de realidades alternativas

    a partir de ahora como de siempre Piperón será cada vez más desconocido, pero mucho me temo que su reconocida incognicidad tanto aquí como en vidas anteriores le seguirá persiguiendo durante largo tiempo. su problema es que no es apto para entrar en esa memoria colectiva o akashica, o selectiva de los unos o de los otros. mi amigo eligió habitar un descampado interior, llevar una vida subterránea de la que dan cuenta puntual estas historias. Y, sobre todo, habla de su difícil vivir en esa luz brillante de su dudosa existencia.

    • Michel Piperón permalink*
      22 junio 2009 14:47

      Querida Natasha, disculpa el retraso, he estado ausente varios días y no he podido acceder al blog. Me da la sensación de que me estás idealizando.

      Estoy seguro, de que si compartiéramos un té en alguna terraza junto al mar, en poco tiempo toda la imagen que tienes de mi se derrumbaría de golpe.

      Dices que soy un desconocido, pues sorpréndete si te digo que tú me conoces mucho más que la mayoría de la gente con la que convivo y me rodeo. Mi aspecto físico es completamente irrelevante, entrando dentro de la mediocridad, y mis hábitos no dejan de ser los habituales en una persona con más o menos inquietudes.

      Estoy seguro de que te aburrirías muy pronto de mi persona, pues poco tengo de emocionante o divertido.

      Gracias por volver, siempre me alegra leerte.

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