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La habitación de Eva. Cap. 1

3 junio 2009
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TORREÓN CHINDIEI

TORREÓN CHINDIEI

No cabe ninguna duda, que de las dos opciones que tuvo Eva al abrir el sobre, la más atractiva era la de aceptar la invitación de un viaje sin billete de vuelta, a una ciudad de la que no conocía apenas nada en mitad de la Europa oriental. De todas maneras  no es difícil decidirse cuando todas las circunstancias colaboran en la misma dirección.

El avión llegó puntual y no tardé en acercarme a ella cuando la vi salir por la puerta de llegadas. Eva no estaba segura de cómo saludarme, yo tampoco le di demasiadas opciones, le ofrecí  la mano y le di la bienvenida.

-Imagino que el viaje habrá sido como todos los viajes en avión, una pesadilla-

-Bueno… a mi no me lo parece, me gusta volar-

-A mi también, pero sin aviones ni nada que se le parezca-

-Claro… cómo los ángeles, ¿no cree usted, Sr. Piperón?-

-O cómo los demonios, ¿no cree usted, Srta. Genovesse?-

-Los demonios no vuelan, solo aparecen cuando huelen la debilidad cercana-

-Entonces será por eso que en los pensamientos de todos los hombres se nos aparecen tantos demonios Srta. Genovesse-

-Me gusta más escuchar de ti mi nombre, el apellido es demasiado largo-

-A ti tampoco te queda mal llamarme Michel, es más cercano-

-Bueno… ¿y ahora?-

-Ahora te llevaré al lugar donde vas a hospedarte, seguro que te gustará-

En la salida del Aeropuerto estaba esperándonos el chófer que nos llevaría a Targoviste, una ciudad situada al noroeste de Bucarest por una carretera llena de parches y agujeros, que no se acomplejaba en mostrarnos la soledad de esas campiñas abandonadas y el fantasma de la ausencia rondando en algunas pedanías que se iban reduciendo al polvo molido por el tiempo.

No sé exactamente cuanto pudimos tardar en llegar, tal vez un par de horas o tres. En largos trayectos siempre me gusta tomar la iniciativa. Por eso empecé yo a preguntar a Eva por su trabajo, por Tomy, por sus sensaciones… cualquier pregunta siempre resulta útil para evitar ser uno el que responda. La vida no colabora con el que se descubre gratuitamente.

Cuando el chófer llegó a la Torre Chindiei ya estaba atardeciendo, aunque todavía el día resplandecía con una luz agradable.

-Eva, en este lugar pasarás esta noche-

Le di órdenes al chófer para que dejara el equipaje en el suelo  y le pagué con una generosa propina. Después nos quedamos los dos solos, rodeados de un silencio frío que se mecía en la atmósfera del lugar. Eva estaba sorprendida, nunca había pasado una noche en una torre medieval. Subí su equipaje y le acompañé a la habitación, una hermosa sala decorada con toda la elegancia del Art Nouveau, y equipada con todas las comodidades requeridas por la aristocracia del siglo XIX.

-Entonces… ¿aquí vamos a pasar la noche?-

-Bueno… aquí la vas a pasar tú, yo llegaré mañana por la mañana a por ti, antes de que amanezca-

-¿Cómo?…¿me vas a dejar sola?, ¡ni lo sueñes!, yo no he venido a este perdido lugar del mundo para dormir sola en un torreón medieval-

-No te preocupes Eva… en realidad esta noche no la vas a pasar sola, hay muchos secretos que se deslizan entre los muros de este torreón-

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2 comentarios leave one →
  1. 5 junio 2009 07:29

    .

    Si, es cierto, “cuando todas las circunstancias colaboran en la misma dirección” se facilita tomar una decisión y se dice que en esos casos, también las fuerzas del cosmos conspiran a favor…

    Una sueña y sueña… pero a veces lo sueños de un momento a otro se transforman en pesadillas… y volar es incomodo y a veces pesado si el viaje es largo, pero no tanto como para que llegue a ser pesadilla…

    hace tiempo conocí a un demonio de gratos modales, era audaz para hablar y muy gentil, pero él (aunque estoy segura que podía hacerlo) nunca se atrevió a volar

    Yo le doy importancia a los nombres, Michel suena como si dijera, “mi cielo”… y me hace evocar algún tipo de fuerza conectada con la columna de la belleza del árbol Sephirótico

    Y para enfatiza lo que te digo al principio de este comentario, sobre las conspiracioens del cosmos, dices una frase que me parece genial y a la vez como una continuidad en las convicciones de Michel, esta frase: “La vida no colabora con el que se descubre gratuitamente”… jajaja es como propinarse un auto gol…

    Y bueno ¿que mas podría pedir Eva, si lo iba a tener de nuevo justo a la hora en que se inicia el crepúsculo? Digo después de todo el panorama no es nada desalentador para ella, a pesar del misterioso y extraño comportamiento de su amigo se encuentra muy segura en la habitación confortable de una torre medieval… jejeje

    el relato sigue atrapándome en medio de sus giros en espiral…

    Un abrazo cáilido

  2. Michel Piperón permalink*
    6 junio 2009 09:33

    Tú sabes Natasha, que difícilmente se sabe valorar lo que se ha dado tan fácilmente. Y eso es probablemente lo que le sucede a Eva, que sin que ella lo esperara se encontró con un billete de avión y con la comodidad de no tener que organizar nada, ya que fui yo el que se ocupó de todo, incluso antes de mi viaje a Guadalcanal.

    Eva parece una chica normal, atractiva, es cierto, pero tan poco sabemos de su pasado como del mío. Y de lo que no tengo ninguna duda, es que todas las personas tenemos secretos… como los tiene usted Srta. Natasha y el resto de los mortales. Por eso me niego a subestimar a nadie, por que nunca sé quien tengo delante frente a mi, y porque también sé que todos los seres humanos guardamos un tesoro oculto en nuestro corazón.

    Parece ser que eres mi única lectora… no está mal.

    Muchas gracias.

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