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Viajando a la fuente del mal. Cap.5

23 mayo 2009

Entrada a la Fuente del Mal

Cuando te encuentras en ese tipo de situaciones nunca te sientes cansado. Y es que parece que uno se alimenta con la sensación de un peligro constante, más todavía si has tenido que hacer uso de un tipo de nigromancia que desafía todas las invisibles leyes de la creación.

El muerto se arrastraba, como si el reptil que ocupaba aquel cuerpo no se hubiera dado cuenta de su nueva envoltura. Yo le seguía sin quitarle el ojo de encima, cubierto por las tinieblas de una noche que se hacía más densa bajo la nocturna sombra de una selva, que no parecía mostrar ningún interés en la despreciable vida de un ser humano. Los relámpagos se dejaban ver en intervalos cada vez más cortos, y los espíritus del aire parecían recrearse con la electricidad de una tormenta anunciada.

No puedo decirte cuantas horas estuve siguiendo al muerto, a mi me parecieron días enteros privados de la luz del mediodía. Pero de lo que sí puedo hablarte es del sobrecogimiento de mi alma, cuando la criatura que me abría el camino comenzó a descender por la ladera de un volcán que descendía hacia una garganta rocosa cuyo fondo no podía ni siquiera intuirse, y en la que la exuberante vida de la selva dejaba paso a un paisaje que solo mostraba una infinitud de cadáveres vegetales, donde los troncos y las ramas de los grandes árboles que otrora gobernaran aquellos territorios con todo el esplendor de su belleza, hubieran caído en una maldición que les hiciera retorcerse y deformarse desprotegidos de todo consuelo y de cualquier hálito de vida en su interior. El cadáver permaneció inmóvil en un momento del descenso, y mirándome fríamente a los ojos me dirigió la palabra con una voz helada y jadeante.

-Abajo está la fuente del mal, no puedo seguir acompañándote-

A pesar del buen servicio recibido por el muerto, no podía consentir que se marchara en libertad, pues de todo puedes esperarte de una criatura del mundo soterrado, así que sin muchos escrúpulos no tardé en cortarle la cabeza y enterrarla en un lugar a parte de su cuerpo bajo la maldición de aquel lugar que hacía huir al mismo perfume de la selva. Después de todo aquello no me quedaban muchas opciones, empecé a descender hacia el centro de ninguna parte, donde las propias tinieblas devoraban cualquier átomo de vida, y las esperanzas de poder contarlo en ningún momento podían ser tomadas en cuenta. Lo único de lo que te puedo hablar es de un sabor eléctrico en mi paladar y de un sudor frío que mojaba mis sienes, mientras caminaba entre los secos árboles hacia el interior de la fuente del Mal.

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2 comentarios leave one →
  1. 28 mayo 2009 02:18

    .

    Hola Mich!! discúlpame el retraso en venir…

    He leído este tramo de la narración con mucha avidez, pero no sé, al llegar a esta parte del relato en el que progresivamente te vas hundiendo en ese pozo sin fondo, vienen a mi mente extrañas imágenes de experiencias vividas no muy remotas, al mismo tiempo surgen las evocaciones de muchas búsquedas, y entre evocación y evocación, me pregunto…

    ¿si todavía puedo creer qué valga la pena viajar a descubrir lo que nunca estuvo allí?

    Es difícil entenderlo y más ser entendida… Siempre sufrí de pueriles ilusiones. Fantasías casi rayando en la ingenuidad, mas a pesar de todo no me deje posesionar de la apatía ni la pereza mental al enfrentar la vida.

    Me pregunto si tú Michel, mi amable y enigmático escritor de esta historia tan llena de sorpresas muy bien intercaladas y ricamente expresadas mediante ese lenguaje suculento y fluido con el que acostumbras a pincelar tus relatos, si tú alguna vez te habrás sentido poseído por una asfixiante sensación de ineludible desesperanza, de esas que se sufren motivadas por un ominoso sentimiento de impotencia ante una situación que presenta obstáculos insalvables, no es sólo por el hecho de que lo sufrido sea trágico, sino que además ves que lo inevitable llega, e inexorablemente el destino nubla por completo tus débiles esperanzas y por ende re direcciona o hace dirigir todos tus pensamientos hacia un punto inalcanzable más allá de la línea del horizonte de ese inabarcable páramo de tortura, dolor y abatimiento en el que poco a poco se va convirtiendo la vida de una que ha sido marcada de esa manera.

    Besitos

    • Michel Piperón permalink*
      28 mayo 2009 14:06

      Cuando leo tus amables comentarios, siempre tan aduladores y generosos en calificativos, me pregunto cómo es posible que te pueda gustar tanto mi manera de escribir, que a decir verdad, considero de lo más mediocre.

      Por otra parte, en relación a tu pregunta, he de decirte que yo no suelo ilusionarme demasiado con las cosas, y además tengo siempre presente la idea de que dentro del universo, solamente soy una insignificante criatura que bien poco merece. No creo en los seres humanos, por lo tanto tampoco me decepcionan nunca, y con respecto a lo que me depara el futuro o el presente, siempre lo acepto, o intento aceptarlo con una amable sonrisa.

      Si te digo la verdad, lo único que me hace sentir dolor es darme cuenta que he podido hacer daño a alguien sin haber querido hacerlo. Por lo demás, hasta el momento, intento no dejarme engañar por el mundo y colaborar con lo inevitable.

      Por cierto, te rogaría que cuando detectes alguna falta de ortografía en los comentarios que dejo en tu blog… corrígelas, no me gustan nada.

      Un beso, gracias por estar siempre junto a las letras que voy escribiendo.

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